¡Bienvenidos a la Casa de Acogida!

Posted on junio 24, 2015 by
Wendy Healy

Muchos refugiados necesitan alojamiento temporal hasta conseguir su propia dirección y asentarse para ser autosuficientes en una nueva comunidad.

La Casa de Acogida en la Iglesia Luterana St. Andrew’s, de Carolina del Sur, está haciendo honor a su nombre. Durante los últimos 10 años, la antigua casa parroquial ha acogido a cientos de refugiados como albergue temporal para las personas que se reubican en la zona por medio de los Servicios Luteranos de las Carolinas. Esta organización de ministerio social se esfuerza por ayudar a las personas que han huido de la persecución en sus países de origen y suele asociarse con congregaciones luteranas como St. Andrew’s para patrocinar a familias y proporcionar servicios.

La Casa de Acogida de St. Andrew’s alberga entre 50 y 100 individuos y familias al año, dijo John Trump,  pastor de St. Andrew’s, con lo que es frecuente que dos familias compartan a la vez esta casa de cuatro recámaras. Los Servicios Luteranos de las Carolinas pagan las facturas de los servicios y la congregación da mantenimiento a la casa.

La casa parroquial se convirtió en casa de reubicación después de servir de oficina a la congregación y también a los Servicios Luteranos de las Carolinas. Cuando se trasladaron los Servicios Luteranos, la congregación empezó a debatir la idea de darle otros usos a la casa, según nos cuenta John, y puesto que ya eran compañeros de Servicios Luteranos, la solución se dio con mucha facilidad.

Muchos de los refugiados provienen de Iraq, Afganistán y Somalia, agregó. “Hemos tenido a un musulmán que huía de la persecución de los cristianos y que aquí compartía casa con un cristiano que huía de la persecución de los musulmanes”, nos dijo John. La meta es dar a los refugiados un lugar para quedarse un tiempo, por lo general una o dos semanas, hasta que puedan encontrar trabajo o un apartamento propio.

“Los refugiados suelen llegar de un momento para otro”, dijo John, “y no suelen tener tiempo para encontrar alojamiento. Nosotros nos sentimos felices de proporcionar esta casa”.

Alojamiento — una pieza del rompecabezas

El comité de ministerio social de la congregación también está planeando iniciar un programa de tutoría con el que proporcionar otro tipo de apoyo y asistencia a los refugiados, además del alojamiento. “Somos únicamente una pieza del rompecabezas, y nuestra pieza es proporcionar esta casa”, dijo John, pero la congregación está haciendo esfuerzos para ir más allá.

Charles Dawkins, misionero y pastor retirado, y su esposa Betty, miembros del comité de ministerio social, están a cargo del proyecto de tutoría. Estos antiguos misioneros en Japón aseguran tener un conocimiento de primera mano de las cosas por las que pasan los refugiados.

“Fuimos misioneros en Japón hasta 1970 y entendemos cómo se siente estar en un país extranjero”, dijo Charles. Espera que el programa de tutoría incluya capacitación en idioma inglés, pues la casa ya está equipada con una computadora y programas de idiomas.

“Es importante acoger a los refugiados y ayudarlos en todo lo que podamos”, dijo Charles, quien recuerda cómo llevó una vez a una mujer iraquí que vivía en la Casa de Acogida a una cita con el médico porque no tenía un medio de transporte propio. La esposa de Charles reúne regalos y juguetes para los niños.

Charles también forma parte del Proyecto de Hombres Luteranos en Misión de la congregación, el cual realiza reparaciones y da mantenimiento a la casa.

Aunque han ayudado a cientos de refugiados a hacer la transición a vivir en Estados Unidos, la Casa de Acogida y la asociación de Servicios Luteranos de las Carolinas también han sido reconfortantes para la congregación y le han dado a la iglesia una buena sensación con respecto a la misión, aseguró John.

“Creo que ha sido excelente. Representa un recordatorio constante de que formamos parte del ministerio más amplio de la iglesia, ayudando al hambriento, al que no tiene hogar, al que no tiene ropa que ponerse; no tiene mérito. ¿Cómo podríamos no hacerlo?”

Véase más en: http://www.elca.org/en/Living-Lutheran/Stories/2014/06/140611-Welcome-to-the-Welcome-House#sthash.rDJeTRwH.dpuf

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